30 de noviembre, 2020

Reflexión: ¿Búho o alondra?

Por: Magaly Rebaza

Una vez, un doctor me preguntó si yo era un búho o una alondra. Me explicó el significado de cada uno de ellos y sin dudar, respondí que yo era una típica alondra. Fue una pregunta que me encantó.

Contenta con mi descubrimiento, empecé a hacer esta pregunta a cada hermana fraterna que vivía conmigo. Muchas que lean ésto se reirán acordándose de las distintas reacciones que tenían cuando les preguntaba.

Años después, me vine a enterar que grupos científicos sí hacen esta clasificación. Que, por la hora de dormir, se clasifica a las personas en dos grandes categorías con estos mismos nombres.

Son búhos quienes están muy lúcidos y despiertos en la noche y les cuesta madrugar. Sus mejores momentos de creatividad y productividad son en la noche. Y las alondras, personas que no les cuesta madrugar y se levantan con mucha lucidez y energía. Ellas tienden a amanecer de buen ánimo. Algunos estamos más despiertos y lúcidos en las primeras horas del día y otros en las últimas. Ninguna categoría  es mejor que la otra, sencillamente somos diferentes.

Y me dio risa acordarme de esta historia cuando meditaba en las lecturas de esta Primera Semana de Adviento.

El Evangelio es corto y claro: Jesús nos invita a velar y vigilar. Estar atentos, porque no sabemos cuándo llegará a nuestras vidas.

Lo primero que empecé a reflexionar es que esta vigilia no es sólo para su venida al fin de los tiempos, o en el día de nuestra muerte o incluso la de su llegada histórica que celebramos cada Navidad.

Creo que si el Señor nos llama a estar atentos, vigilantes y dispuestos para su venida, es porque también viene a nuestro encuentro a cada momento. Es un Dios que está siempre presente en nuestra vida. El reto es tener un espíritu despierto y atento para poder descubrirlo.

Jesús viene a lo largo del día, de las horas o de esos minutos que pueden ser eternos cuando se viven con Él.

Y cuando somos conscientes de su presencia viva, nos lleva a esa experiencia de amor a la vida, al presente y a todo lo que nos rodea.

¿Cómo perdernos todo ésto por estar distraídos?

Empecé entonces a experimentar que el Señor me decía que velar exige más que estar despiertos. Cuántas veces podría estar despierta, pero con el corazón dormido sin darme cuenta de toda la vida, el amor y la presencia que me rodea.

Y es que no basta con ser búho o alondra, es decir con estar más despiertos y atentos en algún momento del día. Se trata de estarlo las 24 horas. No sólo estarlo en los momentos fáciles y lúcidos. También es estar atentos y con las puertas abiertas cuando algo cuesta y es difícil.

Que nuestros búhos puedan estar con el corazón despierto al iniciar los nuevos retos, y nuestras alondras lo estén en la oscuridad de la noche.

Estemos confiados y seguros que Él llega para ayudarnos cuando lo necesitemos, cuando corramos el riesgo de querer dormirnos para evitar el dolor o las pruebas de la vida.

Necesitamos estar despiertos y vigilantes de día, de noche y con toda el alma, porque el Señor viene a nuestro encuentro en todo y todos los que nos rodean.

Esperamos a un Dios vivo que nos busca y quiere encontrarse con nosotros de muchísimas maneras y de las formas más sorprendentes.

Como nos dice en el libro de los Proverbios:

“Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas cada día, aguardando a los postes de mis puertas. Porque el que me halle, hallará la vida, Y alcanzará el favor de Dios”. Prov. 8,34-35

Qué hermoso poder iniciar este Adviento vigilantes, abriéndole las puertas y las ventanas del espíritu, para acogerlo en nuestra casa y la llene del viento fresco de su amor.

Iniciemos nuestro Adviento con un corazón alegremente despierto y lleno de esperanza, porque aguardamos a Aquel que ya está a nuestro lado velando nuestros sueños, nuestros días y nuestras noches.

Que toda la creación, incluyendo los búhos y alondras, alabemos a Dios con nuestra vida y aguardemos felices su constante llegada a nuestras vidas.

¡Gracias Señor por tu eterna presencia y estar para siempre a nuestro lado!

 “Estad atentos y vigilad, porque ignoráis cuándo será el momento. Al igual que un hombre que se ausenta: deja su casa, da atribuciones a sus siervos, a cada uno su trabajo, y ordena al portero que vele; velad, por tanto, ya que no sabéis cuándo viene el dueño de la casa, si al atardecer, o a media noche, o al cantar del gallo, o de madrugada. No sea que llegue de improviso y os encuentre dormidos. Lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velad!” 

Mc 13,33-37

 

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Magaly Rebaza es Laica Consagrada en la Fraternidad Mariana de la Reconciliación. Licenciada en Educación Secundaria con Especialidad en Filosofía y Ciencias Sociales. Tiene estudios y experiencia en Tutoría y Orientación. Tiene un interés muy grande por ayudar a que las familias se entiendan como la primera escuela de amor y felicidad. Anhela que todo ser humano entienda que el cielo empieza aquí en la tierra.

Si deseas leer más reflexiones de ella puedes entrar a su blog Asombro y presencia

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